lunes, 8 de junio de 2026

Palabras sanadoras

 

 

Desde luego son solo palabras y que, además, provienen de la persona constituyente de esa magna Iglesia Católica a la que siempre se le atribuyen las más altas condiciones morales, aunque no siempre hayan sido coincidentes con otras menos espirituales y más apegadas a miserias humanas de las que no suelen rehuir sus obispos.

 

Del cómo han sido recibidas en el seno de la soberanía popular, harta de insidias e insultos permanentes, iremos conociendo por los medios, pero tratándose del Papa ninguna de sus señorías se atrevería a criticarlas. Ni siquiera Vox, en su afección directa contra el contenido, en su deriva concreta del trato a los emigrantes, suavizada sutilmente ahora con la llamada a su regularización perfecta, que evitara casos no probados de delincuencia generalizada.

 

Aunque unos pocos hayan declinado su asistencia, los demás se han consensuado (esta vez sí) en largos aplausos que podrían interpretarse de asentimiento de lo dicho, aunque mucho nos tememos que enseguida se volverá a los juicios sumarísimos, de tendencia descalificatoria del contrario.

En consecuencia todos han estado en su lugar, cumpliendo, por omisión, lo que evidentemente era un poco lo esperado. Una vez que haya puesto rumbo de nuevo a El Vaticano todo podrá volverse a ver como realmente es, sin ningún aditamento artificioso que logre confundirnos sobre lo que de verdad cuenta, seguir en la línea pautada, para seguir siendo lo que son, sin pérdida alguna del carácter que ya les seguirá acompañando hasta el nuevo ciclo que aventuren.

En definitiva, perdemos nosotros y pierden ellos. Ganar, lo que se dice ganar, no gana nadie, salvo la imagen disruptiva que proyectan...   

No hay comentarios:

Publicar un comentario