Se diría que lo hubiéramos soñado, en lugar de oírlo de viva voz del jefe de la Oposición en España. Toda una historia plagada de huelgas, de evasivas, de inconcreciones, hasta encontrar consenso, para que ahora venga el Sr. Feijóo, que aspira a ganarse a todo el mundo en las próximas elecciones, diciendo que las bajas que toman los trabajadores huelen a chamusquina. Como si no tuviera conciencia, que quizá no la tenga, de lo sufridos que son quienes están todos los días sufriendo acosos y faltas graves de consideración en sus labores.
Es de esperar que sean estos los que terminen pagando, con la misma moneda de la desconsideración, cuando llegue el momento de votarlo, porque si no acabaría siendo una solución lamentable en contra de sus propios intereses. Menos mal que doña Isabel ha salido al paso apostillando lo que dijo su jefe o subalterno, según se mire, asegurando la razón de santo que lo asistiera.
Mientras los empresarios y los trabajadores no sean capaces de entender que de los acuerdos firmes ganamos todos, no habrá manera de solventar esas diferencias de calado que acaban aflorando, cada vez que interviene el jefe de la CEOE como abogado de pleitos pobres, que ni sirve de empresario ni de trabajador, solo de cantamañanas experto en interferir, cada vez que se le presenta la ocasión y le sirve de amuleto a la derecha.
Posiblemente aquellos empresarios de izquierdas, que también los hay, aprovechen la ocasión para descalificar propuestas como la de Feijóo que sobretodo molestan a la convivencia pacífica y provechosa cuando el win win se presenta como lo está haciendo en el momento actual, amparando unas relaciones vivas y motivantes.
Por favor, señores políticos, estén a lo suyo y dejen de intentar descomponer lo que tanto costó sujetar. Claro que lo suyo parece ser eso, descomponer lo que puedan...
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