miércoles, 8 de julio de 2026

Lujo privativo

 

 

El que se adquiere cuando se está en disposición ostensiva de poder, y todos los demás en la de actitud contemplativa, esperando que su respuesta no incomode a un patrón, agresivo y faltón, que está dispuesto a ganar por encima de todo, sin que ofrezca la posibilidad de repesca en ningún caladero.

 

Hasta qué punto hay bajeza moral, añadida al desprecio cultural, en quien se sabe el dueño de todas las ausencias de reminiscencia del pasado, en el país más poderoso del mundo. Quiero sentirme aferrado a la idea de que hay una mayoría de norteamericanos que ven en su presidente una clara predisposición al fracaso, sobretodo por la línea emprendida de desprecios al mundo, incluidos amigos de toda la vida.

 

Desde su entrada en la Casa Blanca hay muchos más errores que aciertos y eso le está costando un grave perjuicio a los ciudadanos, expertos en lucha diaria para la supervivencia. ¿Acaso no son conscientes del lío en que les han metido, casi sin comerlo ni beberlo? Puede ser que no, lo que explicaría la emperrada apuesta por el América First de la que apenas se obtienen réditos en las calles, pero el estruendoso fracaso en Irán o la fallida alianza con Netanyahu tampoco sirven de garantía para lo que viene.

Si todo el mundo está ahora pendiente de Trump y de lo que pretenda hacer de este mundo, hipotecado ya por el capitalismo agobiante, los pasos siguientes deberían estar protagonizados desde lugares distintos, aunque hoy por hoy nadie se atreva a dar la oportuna respuesta, solo la tímida voz de Pedro Sánchez, en medio de una atribulada reacción de los líderes europeos, empeñados en guardar la ropa mientras nadan en un mar demasiado confuso.

El lujo que constantemente superan los milmillonarios, se mueve como telón de fondo, en un escenario que les es muy favorable...   

No hay comentarios:

Publicar un comentario