sábado, 29 de agosto de 2026

Lo irreal

 

 

Menos mal, que de esa mayoría que nos cuentan es casi todo irreal ya que, de no ser así, toda esa pretensión falsaria habría ocupado nuestras mentes de tal manera, que habríamos acabado ya con todo el porvenir que nos queda.

 

Toda esa vorágine de noticias con las que nos quieren aplanar, se queda en una minucia, frente a la verdad que consigue mantenernos en pie, pese a toda la malicia que contienen. Es como si los cuerpos hubieran conseguido al fin nutrirse de otro modo, contra toda esa mala educación cultural que pretende hacerse indispensable, a base de querer comernos el coco.

 

La naturalidad de los días supera con creces todo esa línea de fracasos que, a pesar de suponer bien poco, se interponen como si fueran un contorno asfixiante, sobretodo para el cree en todo lo que le cuentan, desde los medios y las tertulias que sobreviven gracias a sus falacias.

Entretanto la vida sigue, al tiempo que se mezclan historias verídicas que nos hacen desconfiar de quienes mandan. La última la del troleo de que Venezuela se beneficiará, en el futuro, del robo que van a hacerle a su petroleo, por parte de quienes llegaron un día para salvarla y ahora se cobran el precio por ello. Si es así como actúan siempre los "salvadores" de patrias, estamos arreglados con la profundidad de sus ayudas y consejos. Claro que no todos los venezolanos pierden, seguro que habrá quienes ganen, en esa proposición indecente que ahora se les hace, con visos de ser un hecho incalificable.

Así siguen ocurriendo cosas, mientras quedamos pendientes de lo que nos dicen los telediarios en su cadena continuada de monsergas. No es extraño que las gentes busquen remedio aislándose del todo. De ahí la insolidaridad creciente, que sigue adelantándose, en su carrera imparable, por llegar la primera a la Meta.      

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