martes, 15 de septiembre de 2026

Emprender la huida

 

 

Me refiero a esa huida hacia adelante, que merece una UE sometida ahora a los vaivenes marcados desde lugares distantes, pero empeñados en rebajar considerablemente aquella apuesta vigorosa a la que nos tenía acostumbrados desde su aparición, y con señales evidentes de mejoras sustanciosas para sus ciudadanos, empezando por los que figurábamos en la cola de esos buenos servicios, refrendados ahora por quienes sienten una atracción encomiable por participar activamente en las soluciones. Hasta el punto de arriesgarse a perder su vida en el intento.

 

La realidad incuestionable, basada en datos veraces, contrastados, es que los europeos ganamos mucho más de lo que podríamos estar perdiendo. Y eso quienes primero lo pueden verificar son los empleadores, que usan la mano de obra más barata para dejar sus escandallos en mejores niveles comparativos de los que estaban instalados, dejando para el final la adecuación de los salarios al crecimiento del PIB y a los efectos de la inflación galopante que estamos viviendo.

 

Desde luego que hay circunstancias especiales que se suceden sin dejar tiempo a los suspiros. Nadie contaba con las guerras instaladas a propósito, ni con los efectos colaterales que provocan, que no pasan desapercibidos para nadie, aunque los primeros paganos seamos siempre los mismos. Ucrania, Oriente próximo y su corriente de energía elevada al nivel de lo inalcanzable para una mayoría, obligada a resistir, como siempre, privándose de lo más sustancial a lo que la minoría no ha de responder, salvo para festejar sus incrementos de beneficio, son solo una parte apuntalada por otras tantas carencias de diverso tipo que hacen del día a día un trabajo agotador que no admite descanso.

Hay muchas cosas pendientes aún en la Unión que no admiten demora y nos tememos que vayan desapareciendo, del centro operativo de Bruselas, personas que como Draghi o Letta, acompañados de otros muchos, sin nombre, que sabemos están pendientes de continuar su legado, vayan perdiendo su entusiasmo y resiliencia, en favor de lugares acomodaticios que van imponiendo sus leyes, sin que se les ofrezca una respuesta contundente. La defensa común, la política exterior común, las libertades conseguidas... tienen que ser objeto de un amplio consenso hasta convertir los objetivos en materia realizable y no de mera piedra filosofal, que termina hundiéndose en el lago de la indiferencia.

Por eso hay que emprender una huida, pero hacia adelante y cuanto antes... 

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