viernes, 11 de septiembre de 2026

Recordatorio

 

 

Solemne y triste a la vez, al tiempo que los EE.UU. se ve inmerso, una vez más, en una guerra con consecuencias todavía quizás más sangrantes, a efectos de los múltiples atolladeros en que le está metiendo su díscolo presidente. La crisis económica agravándose, aunque solo para algunos, mientras hay quienes se aprovechan largamente de la situación creada.

 

Desde afuera da la sensación de no haber aprendido nada desde que sucumbiera el Estado por las manías persecutorias de sus presidentes, pendientes de originar conflictos allí donde fuera posible sacar tajada de sus osadas iniciativas. 

 

El común denominador que cuenta entre todos ellos es manejar la certeza de que su dominio del mundo, en compañía de las grandes compañías que les soportan (no a ellos, que también, sino al sistema que manejan) no se acabará nunca y para ello necesitan las alianzas con los grandes bloques del Este, con una China que no cesa de agrandar sus influencias en el mundo, aunque con otra técnica más diferente, que puede resultar hasta más atractiva, como competidores de gran tonelaje.

El fracaso con Irán traerá unas consecuencias todavía no demasiado apreciadas, pero latentes, en previsión de resultados contradictorios que no figuraban en el proyecto inicial, diseñado por el amigo Netanyahu.

Los estadounidenses, en este día de reflexión, deberían sentir el resquemor del sentimiento del mundo exterior sobre actuaciones no justificadas de sus presidentes, que entre aranceles, disputas territoriales y asuntos varios preocupantes, incitan al hecho de tener que protegerse, en lugar de encontrar refugio en el Imperio.  

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