sábado, 3 de octubre de 2026

Mañana será otro día

 

 

El movimiento de rotación nos devolverá el sol que se fue por el oeste. El pasado quedó encerrado para volver a recordarlo algún día, cuando la nostalgia invada nuestros sueños de realidad transmutados, aquellos en los que nos creímos dueños de nuestro propio designio de clase social avanzada. Quizás fuera todo un espejismo, como los que dicen se aparecen en los interminables desiertos saudíes, pero no hay que desesperar, seguramente habrá milmillonarios que se compadezcan y nos abran la espita y con ello podamos beber cañas alegremente en el bar de la esquina; la aventura que a Ayuso, con la libertad absoluta que siempre persigue, pueda distraerla por un tiempo de los graves problemas que la acechan.

 

Sí, es verdad, seguiremos penando, pero al menos vivimos el momento de gloria que acortó, por horas, nuestra incapacidad de poder rebelarnos ante tanto despropósito, con discursos de chicas con peto naranja que nos hicieran soñar con que otro mundo, más natural, menos horrible, se imponga frente a todos esos indicios de clausura mundial, que avanzan sin cortarse un pelo. ¿Podrá detenerse a la bestia? Esa sería la propensión del caballero medieval que ya, por entonces, soñaba con vencerlo.

Por suerte o por desgracia, todavía seguiremos aquí, para intentar descubrir si alguna vez nos será posible hacerlo. No hay que perder la ilusión por conseguirlo, sobretodo tratándose de jóvenes con suficiente fuerza y formación para enfrentarse a ella...

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